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Los hay de todas la formas, colores y tamaños, los bolsos dicen mucho de una mujer, de cómo se siente, cómo es y cuáles son sus preferencias en la vida. Seña de identidad y personalidad, es una de los caprichos femeninos por excelencia. Los diseñadores y modistos lo comprendieron y proponen cada temporada infinidad de modelos. Tanto es así que los árbitros de la moda proponen para la nueva temporada llevar dos.
Uno no es suficiente
A esta moda del “dos por uno” se han sumado ya actrices como Sienna Miller o modelos como Kate Moss, siempre en las listas de mejores vestidas. Desde que una mujer es mujer se sube a unos tacones y se cuelga un bolso. Los hombres no pueden comprender la importancia que para las mujeres tiene este accesorio y se preguntan que llevarán que nunca pueden pasar sin él.
El contenido de un bolso varía según la personalidad de quien lo lleva pero en general llevan trocitos de su alma. Es por esto que se dice que un caballero nunca debe meter su mano en el bolso de una dama, aún incluso cuando se trate de su esposa, madre o hermana.
Objetos inservibles pero imprescindibles
Recuerdos, papeles inservibles, la entrada de la película que vió con su amado, tickets de descuento, cartera, maquillaje, llaves, teléfono móvil, pañuelos de papel, tabaco, mechero (si fuman), colonia, mp3, espejito, tampones... y así hasta llegar al infinito como si del bolso de Mary Poppins se tratara, pues es increíble lo que una dama puede acumular dentro de su compañero inseparable, el saquito de sus delicias.
Algunas féminas los prefieren grandes para llenarlos y llenarlos, esto les ocurre sobre todo a las madres de niños pequeños, pues a sus objetos imprescindibles hay que sumar los de sus bebés, chupetes, biberón, toallitas, pañales, potitos...
Las más jóvenes se decantan por bolsos bandolera, que cuelgan a su brazo a modo canguro. Esta clase de bolsos nacieron tras la segunda guerra mundial, con la incorporación de la mujer al trabajo que hacía necesario liberar las manos.
La costumbre está tan arraigada que no comprende de nacionalidades, clases sociales o edades, toda mujer que se precie llevará consigo el accesorio. Los precios al igual que los estilos varían.
A cada época un bolso
Bolsos hippies, limosneras para fiestas, baguettes, doctor bags, bandoleras, bolsos tipo kelly armados, mochilas, bolsos sobre, saco, de pieles, maxibolsos y minibolsos. Con asas o sin ellas, en todos los materiales imaginables. La moda de transportar estas bolsas con nosotras traspasa las épocas, ya los usaban los romanos, que lo llamaban “bursa”, en el siglo I a. de C., era una simple bolsa. En los años 20 se adornaban con abalorios, brillantes y plumas.
En los 40 se pasó a usar un bolso armado, con hebillas, que recordaba a maletas de viaje en tamaño mini. En los 60 “Courreges” impuso la moda bicolor y los tejidos tecnológicos como el impermeable y el plástico, los bolsos entonces se llenaron de retales plasticosos y abalorios metálicos. El bolso Birkin de Hermés fue el mayor exponente de esta década, ahora reeditado por la prestigiosa “Maison” francesa, “Hermés”.
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