La importancia de las ecografías
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Diagnóstico prenatal
Las ecografías
La ecografia es una técnica exploratoria diagnóstica por ultrasonidos muy joven todavía. En el ámbito de la medicina, en Obstetricia, se empezó a utilizar a finales de la decada de la década de los 50. Hoy se puede afirmar que los avances en medicina perinatal se deben , en gran parte a éste recurso tecnológico y se puede esperar que ayudará mucho más en la medida que se incremente su capacidad de resolución.

La O.M.S. recomienda que el numero adecuado de ecografias, a lo largo de la gestación deberia ser de tres. Sin embargo el numero ideal se establece sobre cada caso y según el criterio del especialista en cada circunstancia.
¿Qué se puede ver con el ecógrafo?
- Entre la semana 8-12: la edad gestacional, si el huevo es normal y si es embarazo múltiple.
- Entre la semana 12–15: confirmar la edad gestacional, algún signo de anomalia del embrión que necesitará confirmación posteriormente (S. Down)
- Entre la semana 20–22: malformaciones, crecimiento fetal,localización de la placenta, sexo, actividad fetal.
- Entre la semana 34–36: crecimiento del feto, anomalias en la placenta o del liquido amniótico, malformaciones, sexo, pérdida de bienestar fetal crónico, medidas del fémur, de la cabeza, del abdomen, la posición y el peso aproximado.
Lo que no se ve
Problemas funcionales de un órgano que se visualiza como normal, Problemas metabólicos. El color de los ojos. La fecha real del parto y muchísimas cosas más.
La primera visita al médico sirve, entre otras cosas, para descubrir antecedentes que puedan actuar sobre el embarazo y comprobar si la mujer forma parte de ese 20% que puede estar más expuesto a ciertas complicaciones.
La ecografía
En el primer trimestre, está indicada para la existencia real del embarazo y el tiempo de gestación, y también para identificar amenazas de aborto y embarazos extrauterinos o múltiples.
La fluxometría-doppler
Es una exploración indolora que se realiza durante la ecografía. El ginecólogo obtiene más datos, pero para la mujer no cambia nada. Por ejemplo, permite comprobar si la sangre llega bien a la placenta y de ésta hasta el feto. Normalmente, sólo se realiza si hay sospechas de un déficit de aporte sanguíneo al futuro bebé.
El triple screening
Se realiza entre las semanas 15 y 20 del embarazo y consiste en la medición en sangre materna de unos marcadores bioquímicos (alfa-fetoproteina y beta-HCG) que suelen encontrarse en fetos afectados con síndrome de Down, anencefalia o espina bífida.
Los resultados no constituyen un diagnóstico, sino que son solamente el cálculo de un índice de riesgo. Esta prueba no conlleva riesgo alguno.
La amniocentesis
Se obtiene una muestra del líquido amniótico introduciendo una aguja a través del abdomen y del útero. La prueba se realiza con la ayuda de una ecografía para poder detectar cuál es el mejor punto para hacer la punción. Permite determinar alguna anomalía en los cromosomas, como el síndrome de Down o mongolismo y defectos genéticos.
No es un proceso doloroso, aunque provoca algunas molestias en el punto donde se ha introducido la aguja. Se necesitan algunas horas de reposo para retomar la actividad.
El riesgo de aborto espontáneo después de esta práctica es del 1%. Por eso, sólo se recomienda una amniocentesis:
Si la embarazada tiene más de 35 años. Los riesgos de tener un bebé con síndrome de Down aumentan con la edad de la mujer.
Si la pareja ha tenido un hijo o pariente cercano con defectos del tubo neural (defectos de la espina y cerebro, incluyendo espina bífida y anencefalia).
Si es necesario determinar la maduración de los pulmones del bebé.
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