El aborto espontáneo es el más frecuente y puede ser devastador para las parejas que tratan de construir una familia. El tratamiento con heparina es una de las alternativas después de la pérdida recurrente de embarazos. La observación de un especialista
La pérdida de un embarazo causa angustia en la pareja y especialmente una gran aflicción en la mujer. "El dolor emocional es tan real como el físico", aseguran quienes vivieron esta situación. Sin embargo, aquellas pacientes que experimentaron uno o más abortos no deben sentir culpa ya que hoy tienen la chance de llevar un embarazo a término gracias al avance de la ciencia.
El ginecólogo-obstetra Roberto Yahni definió a la trombofilia como "una serie trastornos de la coagulación, tanto hereditarios como adquiridos, que determinan un estado de mayor coagulación en el organismo, al alterar el equilibrio entre factores, que aumenta la posibilidad de padecer una trombosis".
De las trombofilias adquiridas, una de las más frecuentes y de mayor impacto en ginecología y obstetricia es el "Síndrome antifosfolipídico", sostiene Yahni. Este estado de hipercoagulabilidad "puede producir pérdida reiterada de embarazos en el primer trimestre, restricción del crecimiento intrauterino, hipertensión inducida por la gestación, desprendimiento prematuro de placenta normoinserta y hasta la muerte fetal", aclaró el doctor.
Gracias al avance en las investigaciones, hoy las complicaciones gestacionales relacionadas con la trombofilia pueden ser tratadas. El 75% de los casos evoluciona favorablemente.
"La asociación de estas enfermedades con la patología obstétrica ha inaugurado una conexión muy estrecha del ginecólogo-obstetra con el hematólogo, procurando compartir experiencias y aportando cada especialista su saber a fin de procurar que tantas parejas infértiles puedan concretar su deseo de por fin ser padres", afirmó Yahni, quien tiene publicado un libro sobre maternidad y embarazo.
Hoy en día las pacientes con trombofilia "suelen tratarse con fármacos que disminuyen su tendencia a mayor coagulación", apuntó el especialista. Se les suministra "desde aspirina en bajas dosis, algo que mejoraría el flujo uterino y ovárico, facilitando la implantación del huevo fecundado en la trompa, hasta la llamada heparina de bajo peso molecular, para casos más severos, que se utiliza desde el inicio y hasta el término del embarazo", explicó Yahni.
Una experiencia de final feliz
Existen casos como el de Sabrina, que luego de sufrir dos pérdidas, fue derivada a una hematóloga y por medio de análisis de sangre, se determinó que tenía trombofilia. "Tengo los dos tipos que existen, adquirida y hereditaria", comentó.
Pero Sabrina no bajó los brazos. Con el apoyo de su marido, Pablo, y gracias a la heparina, logró no perder su embarazo. Dos dosis diarias de la droga fue el tratamiento que llevó durante el período gestacional. Y gracias a éste está viviendo el momento "más feliz" de su vida.
Luego de nueve meses llegó Ornela Avril. Hoy la pequeña tiene siete meses de vida y goza de muy buena salud. Su madre, fascinada, no encuentra más que palabras de agradecimiento para todos los médicos que la trataron y la ayudaron a poder cumplir un sueño tan anhelado. "El parto fue perfecto, al igual que el trabajo de los doctores", contó Sabrina.
El deseo de agrandar la familia llevaría ahora a Sabrina a la realización de un nuevo tratamiento, al cual estaría preparada sin ningún temor.
Pero los embarazos en pacientes portadoras de trombofilia, dependiendo del grado, son catalogados como de "alto riesgo", aseveró Yahni y "requieren de un control prenatal sumamente cuidadoso desde el primero al último día, con control del crecimiento del feto, función adecuada de la placenta y la prevención de enfermedades asociadas en la madre".
En estos momentos, especialistas de la Argentina y del resto del mundo debaten y trabajan para desarrollar nuevos tratamientos contra éste y otros problemas relacionados con la pérdida de embarazos.
Fuente: infobae.com
|