Yves Saint-Laurent, uno de los más importantes modistos del siglo XX, que dio una nueva libertad a las mujeres al introducir en la moda el concepto de 'contemporaneidad' con emblemas como el traje sastre o el esmoquin, falleció el domingo a la edad de 71 años, según la Fundación Bergé-Saint Laurent.
Habían pasado 13 minutos de la media noche del domingo cuando la agencia France Presse divulgaba planetariamente la noticia de la muerte de Yves Saint-Laurent. Se citaba en el teletipo la fuente de la Fundación que lleva su nombre. También se recordaba en el texto que el maestro de la alta costura tenía 71 años y se confirmaba que había fallecido en París.
La hora oficial del deceso, en todo caso, se ha establecido a las 23.10 del domingo 1 de junio de 2008. Una manera solemne de reconocer la envergadura del difunto. Igual que si fuera un pontífice, un monarca, un 'condotiero'. De hecho, Yves Saint-Laurent, partícipe en cierto modo de las tres categorías mencionadas, era una de las poquísimas personalidades francesas a las que se conocía estrictamente por sus iniciales: YSL. Quedarán escritas en la lápida, quién sabe si sustituyendo al formalismo latino (RIP) que antecede a los epitafios en las otras tumbas del cementerio.
Habrá lugar y tiempo para rendirle honores al maestro, puesto que los funerales tendrán lugar el jueves. Lo que no ha trascendido es la razón de la muerte del príncipe de la moda, aunque hacía varios meses que YSL se peleaba con el contratiempo de un cáncer.
El primero en hablar el domingo por la noche fue quien más derecho tenía a hacerlo: Pierre Bergé, cofundador de la 'maison' y amigo inseparable de Yves Saint-Laurent en estos últimos 40 años. "Estoy destruido, impresionado. Pero no quiero hacer pública mi pena y mi dolor, porque son privados. Sí quiero decir que YSL fue un revolucionario de la alta costura. En el plano estético, creativo. Incluso en el sociológico, porque ha sabido acompañar la evolución de las mujeres", señalaba Bergé a la cadena LCI.
Condolencias del Elíseo
La noticia sorprendió a la opinión pública francesa cuando dormía, aunque las inmediatas condolencias del Elíseo y del primer ministro Fillon venían a reconocer la excepcionalidad y la gravedad del acontecimiento.
El propio jefe del Estado, Nicolas Sarkozy, había condecorado al 'couturier' con la Legión de Honor el pasado mes de diciembre. No tenía salud Yves Saint-Laurent para acudir a la ceremonia, de modo que la medalla le fue entregada en su propio domicilio parisino.
Esta casa era un refugio, un espacio de intimidad impenetrable desde que YSL decidió retirarse de la moda, el escaparate y la pasarela en 2002. Se decía cansado, pero también satisfecho de haber "liberado a la mujer".
"Siempre me he revelado contra los fantasmas de ciertos personajes que satisfacen su ego a través de la moda. Yo, al contrario, me he puesto al servicio de las mujeres. Es decir, me he dedicado a servirlas", razonaba Yves Saint-Laurent en el emotivo discurso de los adioses.
Fuente: elmundo.es
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