–¿Cómo se puede cuidar la piel?
–La piel responde activamente a la aplicación de productos. Si usamos los tratamientos apropiados para cuidarla, se pueden resolver problemas como el acné, las arrugas, la falta de elasticidad, los problemas de pigmentación y la celulitis. Pero al analizar la estructura de la piel, vemos que así atacamos aproximadamente un 20 % constituido por la epidermis, que es la fina capa externa. Debajo está el otro 80 %, la dermis, la capa más profunda, junto a los vasos sanguíneos y los tejidos conectivos, como el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico. Las células y los tejidos de la dermis pierden sus propiedades de retención del agua debido al daño que causan los radicales libres generados por la exposición al humo del cigarrillo, la radiación solar, las hormonas relacionadas con el estrés y también por las dietas ricas en grasas y la comida chatarra. Rehidratar la dermis no requiere la ingesta de litros de agua mineral. Hay que comer nutrientes que reparen y fortalezcan las células.
–¿Qué alimentos sugiere comer?
–Es muy importante ingerir alimentos que contengan lecitina, un fortalecedor de las paredes de las células. Para reparar y fortalecer la dermis hay que comer huevo, soja, espinaca, maníes, coliflor, lechuga arrepollada y manzanas. Con respecto al huevo, es habitual que las mujeres piensen que es malo. Pero cada vez más pacientes llegan al consultorio con problemas menstruales, porque su ciclo no es regular o tienen problemas hormonales. Y justamente el cuerpo necesita utilizar el colesterol bueno del huevo para crear las propias hormonas. También es bueno comer alimentos con buenos antioxidantes. Y siempre es mejor comer vegetales crudos en vez de cocinarlos, porque en la cocción pierden algunas de sus propiedades y, por supuesto, muchas frutas. Además, hay que ingerir las buenas grasas, en vez de comer malas grasas: principalmente pescado, aceite de oliva, aceite de almendras. También alimentos que contengan Omega 9, que se encuentra en las semillas de lino y el aceite de semilla de lino, igual que aquellos con Omega 6 y 3, como las nueces, las castañas de Cajú, las aceitunas, el aceite de grosellas. Todos ayudan a crear una barrera de agua que mantiene la hidratación de las células.
–Se hace difícil cambiar la vida que llevamos, ¿es posible realmente combatir el estrés cultural?
–El estrés cultural es parte de la vida y eso uno no lo puede cambiar, porque nos afecta a todos. Pero lo que no hay que permitir es que nos domine. La clave es que uno puede controlar cómo nos impacta y modificarlo, con un plan de acción para cada persona. Sólo hay que intentarlo y enseguida se comprueban los beneficios del cambio.