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"Nuestra cultura nos pone bajo una situación de estrés”
Dr. Howard Murad El célebre dermatólogo norteamericano, que tiene entre sus pacientes a celebrities como Uma Thurman, Brooke Shields y Cheryl Tiggs, explica qué es el estrés cultural y cómo influye negativamente en la piel, la salud y las emociones. En la charla con Para Ti, nos dio sus consejos.
Levantarse de un salto, llevar a los chicos al colegio, correr al trabajo, llamar al médico, coordinar las actividades extraescolares de toda la familia… Hacemos todo sin parar ni un minuto. Nuestra vida cotidiana implica cada vez más presiones que vienen de la mano del “estrés cultural”, un nuevo concepto creado por el reconocido dermatólogo norteamericano Dr. Howard Murad, a quien Para Ti entrevistó vía telefónica, en su consultorio de Los Angeles, California.
El médico se muestra muy cauto cuando se le pregunta por las caras famosas que se atienden con él. “Prefiero mantener a mis clientes en el anonimato”, dice cuando intentamos saber algunos detalles sobre los tratamientos que se aplican. Este profesor universitario (University of California, UCLA), farmacéutico e investigador con más de treinta años de experiencia –volcados en la práctica médica, en cientos de artículos y dos libros publicados–, también desarrolló su propia línea de productos dermatológicos.
–¿Qué es el estrés cultural?
–El estrés cultural incide en nuestra vida cotidiana, nos afecta el organismo y nos crea serios problemas de salud. Es acumulativo, nos desordena tanto mental como emocionalmente y causa estragos en el bienestar físico. Lo veo en mis pacientes, que están en un estado de estrés constante. Están siempre corriendo, para cumplir con todas sus obligaciones y no tienen tiempo para disfrutar de sus vidas. El estrés común está ligado a un problema puntual, y la diferencia con el estrés cultural es que éste es permanente. Vas al shopping, y la música está a todo volumen; en la televisión sólo hay malas noticias; el tráfico es un caos; volvés a casa y te conectás con la computadora durante horas. Sentís que tenés que ser perfecto y hacer todo cada vez mejor. Nuestra cultura nos pone bajo una situación de estrés.
–¿Y cómo se refleja en nuestro cuerpo?
–Se manifiesta externa, interna y emocionalmente. En el aspecto externo, se observa una piel deshidratada en extremo, lo que provoca inflamación, hiper-pigmentación, tono apagado, acné adulto y ojeras. La piel no luce brillante ni saludable. Tomemos un ejemplo: una persona no durmió lo suficiente, se levanta temprano, toma tres o cuatro tazas de café para poder “seguir andando”. Probablemente no tenga demasiado tiempo para almorzar, y de hecho en los Estados Unidos el 46 % de la comida que se consume es fast food, así que come rápido y mal. Y sé también que esto ocurre en otros países, incluso en Latinoamérica. Este es el aspecto interno, y la inadecuada alimentación tiene consecuencias sobre todo nuestro cuerpo.
–Y el aspecto emocional, ¿cómo se ve afectado?
–Tenemos una tecnología maravillosa, computadoras, celulares, iPods y blackberries, y eso es bueno. Pero conlleva un aspecto negativo, ya que el uso excesivo de estas tecnologías nos obliga a hacer cada vez más cosas, y tenemos menos tiempo para ser nosotros mismos. Usamos todo el tiempo el mail, y en vez de estar realmente con la gente, hay una sensación de pérdida. Supuestamente, estas herramientas son para que estemos más conectados, pero logran que la gente hable menos, esté cada vez más aislada y tenga menos contacto físico personal, como abrazos, mimos y caricias, que resultan fundamentales para la salud emocional. Hay un verdadero poder curador cuando abrazamos y besamos a alguien. Es energizante. En rigor, hay muchos estudios que lo han comprobado.
–¿Este estrés cultural se transmite a los chicos?
–Así es, el estrés cultural no afecta solamente a los adultos: los chicos también lo sufren. Los mismos padres están a menudo muy ansiosos por lograr una vacante en el mejor jardín de infantes, tanto, que a veces incluso los ponen en una lista de espera. Después, cuando están en el colegio, la preocupación pasa a ser en qué actividades extracurriculares anotarlos. Esto pone a los chicos bajo presión para que se destaquen. Y, a su vez, hace que los padres tengan que ganar cada vez más dinero para pagar por la educación y por las actividades, así que necesitan trabajar cada vez más horas…y así se genera un círculo vicioso, que no se detiene...
El principio del agua
–¿Qué consejos le da a quienes sufren este tipo de estrés?
–Les recomiendo que se pregunten qué los hace felices, cuáles son las cosas que los hacen sentir bien y que empiecen a dedicarles un poco más de tiempo. Lo segundo es lo que yo llamo “el principio del agua”. Cuando el estrés cultural te golpea, las paredes de las células se dañan y esto hace que el agua que las mantiene funcionando se escape. Tradicionalmente, la gente cree que lo que tiene que hacer es tomar ocho vasos de agua por día, y esto sólo hará que vaya al baño más seguido. Entonces, no importa tanto la cantidad de líquidos que ingiera, sino la que retenga.
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