Tacones altos! NO abusar.
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sábado, 26 de mayo de 2007 |
Para presumir hay que sufrir. Lo dice el refrán, pero siempre y cuando el precio de este sufrimiento no sea demasiado alto. No pasa nada si para una ocasión especial nos subimos a unos zapatos con unos tacones de vértigo. Sin embargo, no resulta conveniente usar a diario este tipo de calzado o tener por costumbre usar tacones demasiado altos.
No hay nada peor que el dolor de pies por culpa de un mal calzado. Sin embargo, el dolor es sólo un aviso del daño que estamos haciendo a nuestros pies, y a todo nuestro cuerpo en general por culpa de llevar un zapato demasiado estrecho o unos tacones demasiado altos.
Los perjuicios de calzarse mal son diversos y variados y no vale la pena presumir a costa de la salud.
El uso habitual de tacones demasiado altos puede perjudicar la estructura ósea del pie de por vida, provocar lesiones y dolores crónicos de espalda e impedir la correcta circulación de las piernas. Con el paso del tiempo, las deformaciones que pueden llegar a causar son variadas: dedos en martillo, juanetes, callosidades, uñas encarnadas y molestias constantes...
Unos pies bonitos y bien formados rejuvenecen y son síntoma de buena forma y salud. De igual forma, unos zapatos demasiado apretados obstaculizan el riego sanguíneo provocando hinchazón y dolor.
Tacones de 1,5 y 3 centímetros
La altura de los tacones debe oscilar entre 1,5 y 3 centímetros y lo ideal es que sean anchos para evitar desequilibrios y malas posturas al andar, lo que puede acabar afectando a la columna vertebral. Entre las chicas jóvenes en fase de desarrollo, el riesgo de desviaciones es mayor.
Según los podólogos, un tacón demasiado alto crea una tensión excesiva en el talón de Aquiles y en la parte delantera del pie. Al andar sobre unos tacones muy altos el cuerpo se desplaza hacia delante y obliga a los dedos y al antepié a soportar todo el peso, provocando dolor y daño en estas extremidades. Hasta un 80% de los españoles padece algún trastorno leve en sus pies: callosida des, callos, durezas, uñas encarnadas y procesos inflamatorios, que podría evitarse usando un buen calzado.
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