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Anorexia y Bulimia :
Hoy, la delgadez extrema tiene buena pre nsa y se vende como sinónimo de vida sana. Sin embargo, la muerte de seis jóvenes brasileñas por anorexia en los últimos meses disparó la alarma: los desórdenes alimentarios avanzan y atacan a chicos en edades cada vez más tempranas. ¿Se pueden prevenir? ¿Cómo se puede tratar el tema con los chicos?
Desde la pantalla del televisor y las gráficas publicitarias se bombardea con el estereotipo de la delgadez –en muchos casos, extrema–. El titular del noticiero anuncia: “Otro caso de muerte por anorexia”. En los últimos meses, el tema se trasladó a las pasarelas y generó polémica desde varios programas televisivos y tapas de diarios, y poco después cobró más fuerza con la muerte de seis chicas brasileñas. Enfermedades como la anorexia y la bulimia atacan a edades cada vez más tempranas.
Basta con conocer las cifras: hoy, chicos de 8 y 9 años tienen problemas con su peso. Un estudio del Centro BACE, especializado en trastornos de alimentación, revela que el 15 % de los adolescentes argentinos padece anorexia o bulimia (el 90 % son mujeres y el 10 %, varones), y que el 70 % de las chicas, de entre 13 y 14, quieren estar delgadas.
¿Cómo podemos hablar de esto con los chicos? ¿Es posible prevenir estas enfermedades? Edith Szlazer, directora de Centro BACE, médica psiquiatra, licenciada en psicología y especialista en trastornos de alimentación, opina que sí. “Es muy importante la comunicación con los hijos, y no sólo con el tema relacionado a la anorexia y la bulimia, sino también con los que tienen que ver con cualquier problemática que ocurra en la sociedad de hoy”, asegura la especialista. Y explica que los trastornos de alimentación siempre se manejan en secreto y, por lo tanto, los papás suelen darse cuenta tarde de lo que está pasando con su hijo. Szlazer insiste en no ocultar la información: “Si los chicos ven en la tele que una chica murió de anorexia y preguntan de qué se trata, es importante responderles y sacarles todas las dudas”, dice. Contarles qué le pasó a esa chica, decirles por qué se enfermó, mejorar la información que reciben, chequear lo que entendieron y darles una buena contención son las herramientas más eficaces en cuanto a la prevención. Para el doctor Carlos Llabres, médico pediatra a cargo del Departamento de Adolescencia en el Hospital Alemán, “una de las características que marcan a estos trastornos es el conflicto con la figura materna, por eso hay que construir una buena relación madre-hija desde el nacimiento”. Según este especialista, acompañar a los hijos y jerarquizar, por ejemplo, sus logros escolares o incentivarlos a practicar alguna actividad deportiva pueden ser aliados en la prevención.
Muchas veces los chicos se ven gordos y les piden a los padres que los ayuden a bajar de peso. “Si es así, nunca hay que negarles que están excedidos de peso. Tampoco conviene postergar este tema: creer que en la adolescencia va a pegar un ‘estirón’ y se va a estabilizar, no es una solución. Lo mejor que se puede hacer es llevarlo al pediatra y a un nutricionista para que le aconseje una dieta equilibrada acorde a la edad y al peso que necesita bajar”, comenta la doctora Szlazer.
También se da la otra situación: una chica delgadísima que se pellizca la panza para separar con sus dedos lo que a su entender es un “rollito” y dice: “No quiero esto”. “En este caso, los padres deberán ver de qué se trata, evaluar qué está diciendo su hija con todo esto. A lo mejor está atravesando una situación de angustia y necesita apoyo psicológico. Y también es importante estar alerta para ver si surgen otros síntomas, como aislamiento u actitudes raras”, aconseja Szlazer.
Las amistades es otra de las cuestiones a tener en cuenta. Las chicas comparan medidas, viven observando su figura en el espejo y se pasan dietas y consejos para bajar de peso. ¿Cuál debe ser el rol de los padres? “La presión de los pares siempre existe. Por eso es necesario trabajar con los chicos, desde edades tempranas, con la comunicación. La mejor herramienta para prevenir este tipo de desórdenes alimentarios es reforzar la autoestima de los chicos desde que nacen”, recomienda la especialista.
Generalmente los chicos se sienten asustados, no saben cómo canalizar el tema del peso y comienzan los problemas. “Es muy importante trabajar el tema con los chicos, y si los papás sienten que no pueden, pedir asesoramiento a otros especialistas”, asegura Szlazer.
Las mamás adictas a las dietas que viven pendientes de su peso, ¿pueden ser una influencia negativa? Szlazer se permite dudar. “No creo que la causa de la anorexia y la bulimia pase por ahí –responde–. En estos trastornos siempre está de por medio el afecto. Tiene mucho peso todo lo emocional. Por eso insisto en reforzar la autoestima de nuestros hijos”. En cambio, Llabres disiente: “Las mamás que hacen dieta son un modelo. La chica copia y esto puede jugar en contra transformándose, a la larga, en un trastorno de alimentación”.
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